jueves, 22 de mayo de 2014

Wind cheval


No se deben dejar desanimar por dichas situaciones. Uno debe expresarse, uno debe soltarse, dejar salir al humano disfrazado de humano cuadrado. Dejar salir aquello que una máquina no puede dejar salir, porque no lo tiene. Liberar al espíritu.  


Así como los caballos salvajes, la sensación de galopar libre por la llanura, es la que debemos buscar tener, es la que no debemos olvidar buscar. Una sensación de que todo está bien, no hay preocupaciones ni estrés. Los pensamientos encaminados a la liberación fluyen sin obstrucciones al igual que nuestra marcha por la llanura, clara y despejada. No hay nada en que pensar, sólo sentir. 
La brisa agradable del aire mientras avanzamos toca cada poro de nuestro cuerpo mientras que cada partícula de aire provoca una sensación placentera que se esfuma de manera veloz, sólo para permitir llegar nuevas partículas de aire que incrementan el gozo de movernos como el viento. Acaba de llover, disfrutamos el olor de la tierra. Admiramos la belleza en todo lo que nos rodea. Escuchamos nuestra respiración, cadenciosa, tranquila, poderosa. La frescura que sentimos en nuestro rostro es indescriptible.  Todo es perfecto, todo fluye exactamente como debería fluir, nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestro corazón, el paisaje que aparece ante nosotros, todo... 
Lo que aparece es perfecto para nuestro viaje y galopando con una mente serena, transformamos todo en bienestar. 

miércoles, 26 de febrero de 2014

Gijón, playa que me permitió la reflexión.




Al caminar con los píes descalzos sobre los ríos miniatura que se forman entre tus arenas aprendí que el agua debe de fluir para no estancarse. Logré sacar mis fantasmas, logré soltar y dejar ir.

Tu silencio me sonrió haciéndome sentir en confianza. Me dejaste llorar lo que no había llorado y soltar lo que no había soltado. No mostraste inquietud ni hiciste ninguna cara, mejor optaste por escucharme con la prudencia del mejor amigo, con la compasión de una madre. Me cuidaste, me tuviste seguro, me orientaste, con el cariño protector de un padre.

Te recuerdo con gozo, sin poder evitar que surja la sonrisa natural que me trae tu simple pensamiento. Gracias por la frescura de tu brisa, gracias por el sonido de tu oleaje, gracias por tus personas caminantes alegres, por tus perros juguetones y danzantes, gracias por tu alegría y tu calma.

Intentaré fundirme en la paz que me diste, que más bien me descubriste, ya que ahora sé que siempre la tuve en mi interior, sólo que una manada engañosa de nubes no dejaba brillar tu sol, mi sol, el sol de un corazón contento. Éstas ya se fueron, se disiparon y corrieron. A veces pretenden volver a formarse, pero con una mente alerta las detecto y las contengo. Ahora que tengo el método, haré mi mejor esfuerzo.

jueves, 6 de febrero de 2014

Un pequeño descubrimiento muy significativo





Bueno pues aquí me encuentro. Para comenzar quiero declarar que me siento muy afortunado de la vida que ha transcurrido por mi mente hasta ahora. 

Me parece que solo puede hablar la persona que soy en este mismo instante y la que seré cuando acabe de escribir esta nota. Así sucede en la vida, todo cambia de segundo a segundo. Por lo tanto, seré natural y es probable que el flujo de ideas que vienen a mi mente vaya cambiando mientras intento reflejarlas en el teclado. 

Estoy escribiendo esto con la intención de entender el torrente de emociones y deseos que pasan por mi mente, en relación con lo que debo hacer en la vida y cuál es el siguiente paso que debo tomar.  

Tengo 26 años de edad, he estudiado una carrera que sirve a la sociedad, he concluido estudios de especialidad, he obtenido un trabajo bien remunerado con un excelente clima laboral, en donde los compañeros, jefes y dueños de la compañía son seres humanos que ven a los colaboradores como personas. He conocido a una compañera increíble, con un alma hermosa, que me apoya, me alienta y desea que sea feliz. He viajado, he conocido otros países y otras culturas. Tengo una familia que me ama, me apoya, me da su ejemplo y amor incondicional. Cuento con grandes amistades que han estado en los momentos buenos y malos. Cuento con una salud extraordinaria, tengo dos piernas, dos brazos, mis sistemas respiratorio, digestivo, nervioso, cardiovascular e inmunológico en excelente estado. Cuento con huesos firmes y fuertes, con una piel sana y resistente, cuento con un cerebro que funciona, que me permite entender y razonar. 

Se puede decir que soy la persona más afortunada del universo. Sin embargo aun no estoy satisfecho, si hablamos de felicidad duradera, aun no soy feliz de forma pura y verdadera. Alcanzo estados de felicidad, pero éstos cesan, se terminan. Mi paz interior y mi mente aun son muy perturbables. 

Me pregunto ¿cuál es el significado de la vida?

Sé que todos los seres quieren ser felices y sé que ningún ser quiere sufrir. 

Mi intención ha cambiado. Ahora escribo estás palabras con la intención de que quien las lea, se pueda identificar con mi situación y encuentre un camino a su verdadera felicidad, o por lo menos se cuestione si en verdad es feliz. 

A pesar de que mis condiciones externas son excelentes, aun no he encontrado la felicidad que tanto busco. 

Creo que es por que esa felicidad no está allá afuera. No se traduce en la cantidad de dinero que tenga o gane, en la riqueza material que pueda ostentar, en las amistades que pueda tener, en el éxito profesional, ni en los buenos momentos de diversión y entretenimiento que pueda disfrutar con mis seres queridos. Todo eso se acaba, todo eso se va. Incluso llego a pensar que esas son tan solo distracciones de mi sufrimiento. Me empiezo a convencer que la naturaleza de este mundo es la insatisfacción. ¿Saben qué? a partir de este momento renuncio a seguir sufriendo y declaro por iniciado el comienzo de un viaje en búsqueda de felicidad verdadera. 

Con esta búsqueda iniciada, regreso a mis planteamientos iniciales. He estado pensando ¿cuál es mi siguiente paso? ¿qué es eso que debo hacer en la vida para ser feliz? ¿Qué sigue? ¿Estudiar una maestría? ¿Casarme? 

Contemplo estás ideas y veo que siguen siendo condiciones externas. Tanto los estudiantes egresados de maestría como las parejas casadas aun tienen problemas y sufrimientos. Incluso sus vidas se pueden tornar más complicadas. 

Creemos que estás acciones pueden ayudarnos a ser más felices, pero lo único que encontraremos al final es más insatisfacción. 

Esto me dice que he estado buscando la felicidad durante toda mi vida en los lugares equivocados. 

Gracias a esta observación he llegado a un pequeño descubrimiento. 

Si llevo toda mi vida buscando felicidad pura y verdadera en condiciones externas y aun no la he encontrado, esto es una clara señal de que la felicidad no está allá fuera. 
Ahora ya sé dónde no buscar mi felicidad. 

¿Ahora qué me queda? Buscar mi felicidad en dónde aun no la he buscado. 

Si no está en nada externo, es probable que esté en el interior. Ahorita vengo, voy a buscarla aquí dentro. 


PD: Quiero dejar en claro, que considero que las actividades que mencione anteriormente como casarse, tener hijos o estudiar una maestría, no son ni buenas ni malas por si mismas. No estoy dictando que nadie deba casarse, tener hijos o estudiar una maestría. Simplemente he descubierto que no son una causa verdadera de felicidad por sí mismas. Todo está en la mente que lo perciba y la motivación con la que se realicen dichas acciones. Continuaré estas reflexiones en entradas subsiguientes, con el fin de algún día poder observar en retrospectiva la evolución de mi pensar. 

lunes, 26 de agosto de 2013

una flor

Volver a compartir horas contigo me destanteó.

Solo, estaba tan tranquilo, tan equilibrado, tan concentrado, mi jardín estaba seco, pero muy a gusto.
Apareciste e hidrataste mi corazón, con tus ríos y tu luz. No me arrepiento en lo absoluto, solo que ando abstraído, agitado, reflexivo.

Antes de ti, me encontraba en armonía con mi soledad. No te culpo por esta perdida, ni estoy molesto. A cambio de mi zen, me dejaste un brillo revoltoso, inquietante, pero hermoso. Me despojaste esa paz sin la mínima intención de hacerlo, tan solo siendo tú, tan solo existiendo, como la más bella flor que se cruzó por mi jardín en aquellos tiempos.



viernes, 9 de agosto de 2013

El sueño de todos los hombres es volar


¿qué tal que las aves fueran más avanzadas que nosotros?
¿qué tal que la creencia de que somos la especie más desarrollada de la cadena evolutiva, fuera una farsa?
¿qué tal que nuestra alta estimación propia (un defecto evolutivo) nos hiciera creer que somos los más chingones del planeta?

¿Cuál es el fin último de todo ser sintiente?
¿Qué tal que las aves fueran más felices que nosotros?

¿Qué tal que las aves se comunicarán mucho más avanzado que nosotros, y que todos los graznidos y píos píos que vemos en un parque a las 6 de la tarde es la hora de la comunicación  de las aves, su momento de trascender. Nosotros no entendemos su lenguaje. Decimos que los que nos caracteriza como humanos es nuestra capacidad de comunicarnos. Es probable que las aves tengan un sistema más sofisticado de comunicación que parezca tan simple, que ni siquiera pensemos en él.

¿Qué tal que las aves son tan avanzadas que ya entendieron que el fin de su existencia no es acumular la mayor cantidad de posesiones y riquezas posibles?

¿Qué tal que ya aprendieron a cuidar su entorno y su mundo?

¿Qué tal que se dieron cuenta y por ende, su organismo evolucionó a solo tener que comer las semillas necesarias?

¿Qué tal que son tan auto-suficientes que pueden construir su propio hogar?
¿Qué tal que son tan auto-suficientes que pueden transportarse distancias enormes sin la necesidad de un aparato ruidoso y sucio que contamina su entorno?

¿Qué tal que no tienen problemas de tráfico?

¿Qué tal que saben educar a sus crías, las alimentan mientras ellos no pueden, pero cuando llega el momento, dejan que ellos vuelen libremente y encuentren su destino?

¿Qué tal que saben utilizar un valor que muchos humanos aun no logramos aprovechar? La libertad.

Después de hacerme todas estas preguntas, me queda claro que creemos que somos superiores, nos han enseñado que somos superiores, pero es que ¿realmente lo somos? no hemos logrado ser felices, coexistir con nuestro entorno, trascender y hacer que toda nuestra especie prevalezca en armonía.

Somos unos mamíferos que tenemos cero de mamíferos. En palabras de Agent Smith, del guionista de Matrix, "más que mamíferos, los humanos somos más similares a un virus." Explotamos a toda especie que se deje, explotamos nuestro entorno, es más nos explotamos a nosotros mismos. Arrasamos todo lo vivo que encontremos a nuestro paso, y cuando se acaba, vamos a buscar otra cosa que devorar. ¿De qué nos sirve tanta inteligencia, si no podemos amarnos y ser felices? ¿Es acaso el virus el último eslabón de la cadena evolutiva?   o    ¿son acaso las aves?

¿qué tal que pueden volar?









jueves, 12 de julio de 2012

Comentario a un amigo sobre la tesis que para obtener el título de licenciado en economía presentó la señora Pina Vasquez Mota



Rodrigo, desde mi humilde punto de vista, lo que realizó la señora Pina, en sus años mozos de juventud idealista y con muy poco tacto para la expresión de sus ideas, fue un intento de análisis para explicar las causas que dan origen al comercio informal, desde la perspectiva de lo que hoy la corriente americana de ciencia política comparada llama "rational choice", que en palabras más, palabras menos, es un estudio de costos y beneficios que orillan al individuo a actuar de una u otra manera. También entran al juego las fallas de nuestras instituciones y la cultura de supervivencia “mexa”, que en conjunto orillan a muchos de nuestros mexicanos a optar por el comercio informal como su fuente de alimento. Es claro que llamar delincuentes a los tiangueros es una osadía de parte de la señora provocada por ciertos estigmas sociales que afectan a muchas personas de su posición y demuestran su falta de empatía con el pueblo. 
Nada más pregúntale cuanto vale el kilo de tortillas. Un abrazo.

viernes, 16 de marzo de 2012

Bienvenido a la Tierra del Hombre Tortuga: correspondencias privadas entre el Lic. Benito Juárez y el Dr. Gyatso

Nueva Orleans, Luisiana a 23 de octubre de 1855.

Ministro de Justicia e Instrucción Pública
Lic. Benito Pablo Juárez García
P R E S E N T E

Apreciable amigo:

Te escribo bajo nivel de mar, desde el Cafe du Monde, de la bella Nouvelle-Orléans. Ayer fui al puerto con Melchor para tomar ideas de la operación portuaria que planeamos implementar en Huatulco. Después de revisar el marco técnico y las cuestiones de infraestructura, conversamos sobre muchas cosas, entre ellas, le compartí mi preocupación acerca del mal que ha contaminado a nuestra sociedad.

En los últimos días me he podido dar cuenta que la naturaleza del hombre tiende a ser deleznable[1].

Hay personas de esta condición a las que puedes pasar una mano a través de ellas y traspasarlas. Con una consistencia tan endeble que un brazo firme se logra filtrar por su cuerpo con la facilidad de movimiento que solo el aire permite. Tienen un espíritu tan laxo que parecen fantasmas. ¡Están vacíos por dentro!

Así mi querido Benito; vacíos, los blandengues viven en todos lados. Nuestra Sociedad está infestada de ellos. ¡Abundan! Entes errantes que vienen al mundo sin propósito y la palman del mismo modo.

Sin principios, sin valores transitan por el mundo despersonalizados por las exigencias de encajar en una sociedad llena de estigmas a  la que poco le importan.

Seres que a mi parecer no merecen ser llamados humanos. Lo digo sin desprecio. ¡Lo digo por que desaprovechan la oportunidad única que ofrece la vida! ¡Con todas sus posibilidades! La dejan pasar como tortugas de chocolate que toman el sol y esperan que la vida se derrita, y no le exprimen ni una gota a esta preciosa existencia humana.

Este mundo está hecho para los firmes, los temples de espíritu. Los hombres resolutos, que saben lo que quieren y van y lo consiguen. Los Hombres Robles con raíces fuertes que ninguna tormenta les desprende de su suelo. Siempre firmes, siempre rectos. Íntegros. Eso aspiro ser, un Hombre Roble quiero ser.

A propósito, ¿Cómo está Margarita? Dale recuerdos de mi parte.

Sinceramente,
Gyatso.



[1] deleznable. (De deleznarse).
1. adj. Despreciable, de poco valor.
2. adj. Poco durable, inconsistente, de poca resistencia.
3. adj. Que se rompe, disgrega o deshace fácilmente.
4. adj. Que se desliza y resbala con mucha facilidad.