domingo, 21 de agosto de 2022

Reflexiones sobre mi arte

Últimamente he estado pintando acuarela. 


Me di cuenta que mi arte no obedece a nadie, ni siquiera a mi mismo. No es controlable ni manipulable ni predecible. En el momento que alguien la intenta controlar aunque sea de la forma más sutil y bien intencionada, se revela, se aleja, se oculta, por un tiempo hasta otra vez sentirse libre. 


No está a la merced de nada ni nadie, ni de la mente consciente de su propio autor. 


Es libre, no premeditada, espontanea. En el momento que pierde esto, para mi ya no es arte, ya no es gozo, ya es más de lo mismo. 




bosquejo del 2014


Comienzo a escribir estás lineas sin la más remota de lo que escribiré. no tengo idea que resultará. Lo único que sé es que me ha nacido escribir. Tal vez es algo terapéutico. Antes, hace algunos años, cuando me sentía intranquilo, escribía como terapia relajante y me resultaba bastante liberador.

Ahora, años después regreso a escribir, de cierta manera guiado por el mismo impulso subconsciente de relajarme.

Siento que no quiero ser de nadie. Quiero ser de todos. No quiero ser el "mi" amor de nadie. Pongo comillas al pronombre posesivo, por que en efecto, lo que no deseo, es sentirme poseído.

Qué tonto pensar así. Yo decido como sentirme, en todo momento, y las palabras de alguien más no tienen ninguna injerencia real en mi manera de sentir. Creo que se debe a mi estimación propia. De nuevo está surgiendo. De nuevo he de contrarrestarla.

Mientras tanto, les contaré una historia.

Paloma vivía en un cuarto gris, más oscuro que claro. Una pequeña ventana permitía que entrará un poco de luz de vez en cuando sólo cuando no estaba nublado. Cabe mencionar que en el país donde vivía paloma, un día soleado era tan extraño como escuchar a un pato ladrar.

Pofronia era la capital de la tierra del hombre tortuga, en donde todo era lento, gris, igual, aestetico, deleznable, uniforme, estándar, medido y sobre todo normal.

Paloma vivía encerrada en su cuarto gris, debido a que su tío, un hombre mitad simio y mitad salvaje, que de vez en cuando se afeitaba el bigote, lo había decidido así hace ya algunos años, sin razonarlo mucho.

Paloma no entendía el porqué de su encierro y no conocía la vida fuera de su cuarto gris. Sólo sabía, sin tenerlo muy medido, que a veces un ratito de luz se asomaría por su ventanilla. Se preguntaba de dónde vendría esa luz, ¿qué clase de persona la encendería? No alcanzaba a pensar en la posibilidad de que existieran otros fenómenos que la produjeran. Paloma no tenía mucho de donde imaginar, debido a que eran muy poco los fenómenos que conocía. Le faltaba tela de donde cortar, para poder poner su mente a divagar.

Cabe hacer notar que por raro que pareciera, el encierro de Paloma no la hacía sufrir.

La tía de Paloma, era una prodigiosa poeta. Su nombre era Gisela. Viajaba en su nube gris, por todos los lugares de Porfonia, propagando su poesía. Ella únicamente escribía poesía para niños y era muy estricta en este sentido. Cuándo alguien le preguntaba el porqué de su escribir, tenía un razonamiento bastante lógico para sostener su respuesta.

"Todos los adultos llevan un niño por dentro, pero no todos los niños llevan un adulto".

Gisela, así, escribía para todos.

Los niños siempre están listos para escuchar, para aprender, para conocer nuevas cosas. Su mente es más pura y receptiva.

Los adultos no le gustaban como público, ya que en lugar de leer para disfrutar o deleitarse, leen con un ojo crítico, buscando poder dar una opinión que los haga parecer más cultos. Comparando autores con autores, obras con obras. Su mente está tan llena de nada, que no pueden darse el placer de disfrutar de las sensaciones que le lectura de unas palabras puede evocar en su mente. Siempre están buscando una razón que justifique su actuar. Esta razón tiende a ser utilitaria, pensando siempre en el costo-beneficio, aferrados a encontrar resultados tangibles, medibles e inmediatos.

Gisela no los juzgaba, más bien sentía compasión por ellos. Sabía que en el fondo su conducta no era intencional. Sabía que estos adultos, cuando niños, habían sido inculcados con una creencia errónea de que el éxito era la felicidad verdadera. Sus padres se habían esforzado en enseñarles con el ejemplo, que alcanzar el éxito en las distintas facetas de la vida era lo que realmente hacía a un hombre feliz, sin embargo ninguno había logrado dar un ejemplo completo. Crecieron en un entorno falso en donde frases como "si no veo por mi mismo, nadie lo va a hacer", se imprimieron en sus mentes, orillando su conducta a un extremo egoísta, un entorno donde las escuelas enseñaban que la manera de obtener el éxito, era procediendo al más puro estilo capitalista. La mayoría de los adultos en Profonía algún día fueron niños puros que querían ser felices, pero que fueron enseñados a producir dinero comprando la idea de que eso algún día los haría felices. Estos pobres seres se desarrollaron en un país en donde cada uno de sus habitantes, tiene la firme convicción de ser el centro del universo.

Querido lector, si usted realiza una simple observación científica, podrá notar de inmediato que la persona que saludó hoy por la mañana no es el centro del universo, ni la persona que vio caminando a medio día lo es. Ninguna de las personas que puedan pasar por su mente lo son. Confío en que le resultará muy claro reconocer que en efecto ninguna de ellas lo es.

Paralelamente en la misma situación pero desde otra percepción, si la persona que lo saludó hoy por la mañana realizará la misma observación científica, también podría notar que usted no es el centro del universo. Así mismo, la persona que lo vio mientras caminaba a medio día también podría realizar a ciencia cierta que usted no es el centro del universo. Y así las cosas siguen.

Por lo tanto, querido lector, si todos somos capaces de tener la certeza de que ninguna persona a nuestro alrededor es el centro del universo, incluyendo a nosotros mismos, entonces querido lector, ¿por qué nos dejamos engañar por nuestra mente y sentimos que lo somos?








jueves, 22 de mayo de 2014

Wind cheval


No se deben dejar desanimar por dichas situaciones. Uno debe expresarse, uno debe soltarse, dejar salir al humano disfrazado de humano cuadrado. Dejar salir aquello que una máquina no puede dejar salir, porque no lo tiene. Liberar al espíritu.  


Así como los caballos salvajes, la sensación de galopar libre por la llanura, es la que debemos buscar tener, es la que no debemos olvidar buscar. Una sensación de que todo está bien, no hay preocupaciones ni estrés. Los pensamientos encaminados a la liberación fluyen sin obstrucciones al igual que nuestra marcha por la llanura, clara y despejada. No hay nada en que pensar, sólo sentir. 
La brisa agradable del aire mientras avanzamos toca cada poro de nuestro cuerpo mientras que cada partícula de aire provoca una sensación placentera que se esfuma de manera veloz, sólo para permitir llegar nuevas partículas de aire que incrementan el gozo de movernos como el viento. Acaba de llover, disfrutamos el olor de la tierra. Admiramos la belleza en todo lo que nos rodea. Escuchamos nuestra respiración, cadenciosa, tranquila, poderosa. La frescura que sentimos en nuestro rostro es indescriptible.  Todo es perfecto, todo fluye exactamente como debería fluir, nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestro corazón, el paisaje que aparece ante nosotros, todo... 
Lo que aparece es perfecto para nuestro viaje y galopando con una mente serena, transformamos todo en bienestar. 

miércoles, 26 de febrero de 2014

Gijón, playa que me permitió la reflexión.




Al caminar con los píes descalzos sobre los ríos miniatura que se forman entre tus arenas aprendí que el agua debe de fluir para no estancarse. Logré sacar mis fantasmas, logré soltar y dejar ir.

Tu silencio me sonrió haciéndome sentir en confianza. Me dejaste llorar lo que no había llorado y soltar lo que no había soltado. No mostraste inquietud ni hiciste ninguna cara, mejor optaste por escucharme con la prudencia del mejor amigo, con la compasión de una madre. Me cuidaste, me tuviste seguro, me orientaste, con el cariño protector de un padre.

Te recuerdo con gozo, sin poder evitar que surja la sonrisa natural que me trae tu simple pensamiento. Gracias por la frescura de tu brisa, gracias por el sonido de tu oleaje, gracias por tus personas caminantes alegres, por tus perros juguetones y danzantes, gracias por tu alegría y tu calma.

Intentaré fundirme en la paz que me diste, que más bien me descubriste, ya que ahora sé que siempre la tuve en mi interior, sólo que una manada engañosa de nubes no dejaba brillar tu sol, mi sol, el sol de un corazón contento. Éstas ya se fueron, se disiparon y corrieron. A veces pretenden volver a formarse, pero con una mente alerta las detecto y las contengo. Ahora que tengo el método, haré mi mejor esfuerzo.

jueves, 6 de febrero de 2014

Un pequeño descubrimiento muy significativo





Bueno pues aquí me encuentro. Para comenzar quiero declarar que me siento muy afortunado de la vida que ha transcurrido por mi mente hasta ahora. 

Me parece que solo puede hablar la persona que soy en este mismo instante y la que seré cuando acabe de escribir esta nota. Así sucede en la vida, todo cambia de segundo a segundo. Por lo tanto, seré natural y es probable que el flujo de ideas que vienen a mi mente vaya cambiando mientras intento reflejarlas en el teclado. 

Estoy escribiendo esto con la intención de entender el torrente de emociones y deseos que pasan por mi mente, en relación con lo que debo hacer en la vida y cuál es el siguiente paso que debo tomar.  

Tengo 26 años de edad, he estudiado una carrera que sirve a la sociedad, he concluido estudios de especialidad, he obtenido un trabajo bien remunerado con un excelente clima laboral, en donde los compañeros, jefes y dueños de la compañía son seres humanos que ven a los colaboradores como personas. He conocido a una compañera increíble, con un alma hermosa, que me apoya, me alienta y desea que sea feliz. He viajado, he conocido otros países y otras culturas. Tengo una familia que me ama, me apoya, me da su ejemplo y amor incondicional. Cuento con grandes amistades que han estado en los momentos buenos y malos. Cuento con una salud extraordinaria, tengo dos piernas, dos brazos, mis sistemas respiratorio, digestivo, nervioso, cardiovascular e inmunológico en excelente estado. Cuento con huesos firmes y fuertes, con una piel sana y resistente, cuento con un cerebro que funciona, que me permite entender y razonar. 

Se puede decir que soy la persona más afortunada del universo. Sin embargo aun no estoy satisfecho, si hablamos de felicidad duradera, aun no soy feliz de forma pura y verdadera. Alcanzo estados de felicidad, pero éstos cesan, se terminan. Mi paz interior y mi mente aun son muy perturbables. 

Me pregunto ¿cuál es el significado de la vida?

Sé que todos los seres quieren ser felices y sé que ningún ser quiere sufrir. 

Mi intención ha cambiado. Ahora escribo estás palabras con la intención de que quien las lea, se pueda identificar con mi situación y encuentre un camino a su verdadera felicidad, o por lo menos se cuestione si en verdad es feliz. 

A pesar de que mis condiciones externas son excelentes, aun no he encontrado la felicidad que tanto busco. 

Creo que es por que esa felicidad no está allá afuera. No se traduce en la cantidad de dinero que tenga o gane, en la riqueza material que pueda ostentar, en las amistades que pueda tener, en el éxito profesional, ni en los buenos momentos de diversión y entretenimiento que pueda disfrutar con mis seres queridos. Todo eso se acaba, todo eso se va. Incluso llego a pensar que esas son tan solo distracciones de mi sufrimiento. Me empiezo a convencer que la naturaleza de este mundo es la insatisfacción. ¿Saben qué? a partir de este momento renuncio a seguir sufriendo y declaro por iniciado el comienzo de un viaje en búsqueda de felicidad verdadera. 

Con esta búsqueda iniciada, regreso a mis planteamientos iniciales. He estado pensando ¿cuál es mi siguiente paso? ¿qué es eso que debo hacer en la vida para ser feliz? ¿Qué sigue? ¿Estudiar una maestría? ¿Casarme? 

Contemplo estás ideas y veo que siguen siendo condiciones externas. Tanto los estudiantes egresados de maestría como las parejas casadas aun tienen problemas y sufrimientos. Incluso sus vidas se pueden tornar más complicadas. 

Creemos que estás acciones pueden ayudarnos a ser más felices, pero lo único que encontraremos al final es más insatisfacción. 

Esto me dice que he estado buscando la felicidad durante toda mi vida en los lugares equivocados. 

Gracias a esta observación he llegado a un pequeño descubrimiento. 

Si llevo toda mi vida buscando felicidad pura y verdadera en condiciones externas y aun no la he encontrado, esto es una clara señal de que la felicidad no está allá fuera. 
Ahora ya sé dónde no buscar mi felicidad. 

¿Ahora qué me queda? Buscar mi felicidad en dónde aun no la he buscado. 

Si no está en nada externo, es probable que esté en el interior. Ahorita vengo, voy a buscarla aquí dentro. 


PD: Quiero dejar en claro, que considero que las actividades que mencione anteriormente como casarse, tener hijos o estudiar una maestría, no son ni buenas ni malas por si mismas. No estoy dictando que nadie deba casarse, tener hijos o estudiar una maestría. Simplemente he descubierto que no son una causa verdadera de felicidad por sí mismas. Todo está en la mente que lo perciba y la motivación con la que se realicen dichas acciones. Continuaré estas reflexiones en entradas subsiguientes, con el fin de algún día poder observar en retrospectiva la evolución de mi pensar. 

lunes, 26 de agosto de 2013

una flor

Volver a compartir horas contigo me destanteó.

Solo, estaba tan tranquilo, tan equilibrado, tan concentrado, mi jardín estaba seco, pero muy a gusto.
Apareciste e hidrataste mi corazón, con tus ríos y tu luz. No me arrepiento en lo absoluto, solo que ando abstraído, agitado, reflexivo.

Antes de ti, me encontraba en armonía con mi soledad. No te culpo por esta perdida, ni estoy molesto. A cambio de mi zen, me dejaste un brillo revoltoso, inquietante, pero hermoso. Me despojaste esa paz sin la mínima intención de hacerlo, tan solo siendo tú, tan solo existiendo, como la más bella flor que se cruzó por mi jardín en aquellos tiempos.



viernes, 9 de agosto de 2013

El sueño de todos los hombres es volar


¿qué tal que las aves fueran más avanzadas que nosotros?
¿qué tal que la creencia de que somos la especie más desarrollada de la cadena evolutiva, fuera una farsa?
¿qué tal que nuestra alta estimación propia (un defecto evolutivo) nos hiciera creer que somos los más chingones del planeta?

¿Cuál es el fin último de todo ser sintiente?
¿Qué tal que las aves fueran más felices que nosotros?

¿Qué tal que las aves se comunicarán mucho más avanzado que nosotros, y que todos los graznidos y píos píos que vemos en un parque a las 6 de la tarde es la hora de la comunicación  de las aves, su momento de trascender. Nosotros no entendemos su lenguaje. Decimos que los que nos caracteriza como humanos es nuestra capacidad de comunicarnos. Es probable que las aves tengan un sistema más sofisticado de comunicación que parezca tan simple, que ni siquiera pensemos en él.

¿Qué tal que las aves son tan avanzadas que ya entendieron que el fin de su existencia no es acumular la mayor cantidad de posesiones y riquezas posibles?

¿Qué tal que ya aprendieron a cuidar su entorno y su mundo?

¿Qué tal que se dieron cuenta y por ende, su organismo evolucionó a solo tener que comer las semillas necesarias?

¿Qué tal que son tan auto-suficientes que pueden construir su propio hogar?
¿Qué tal que son tan auto-suficientes que pueden transportarse distancias enormes sin la necesidad de un aparato ruidoso y sucio que contamina su entorno?

¿Qué tal que no tienen problemas de tráfico?

¿Qué tal que saben educar a sus crías, las alimentan mientras ellos no pueden, pero cuando llega el momento, dejan que ellos vuelen libremente y encuentren su destino?

¿Qué tal que saben utilizar un valor que muchos humanos aun no logramos aprovechar? La libertad.

Después de hacerme todas estas preguntas, me queda claro que creemos que somos superiores, nos han enseñado que somos superiores, pero es que ¿realmente lo somos? no hemos logrado ser felices, coexistir con nuestro entorno, trascender y hacer que toda nuestra especie prevalezca en armonía.

Somos unos mamíferos que tenemos cero de mamíferos. En palabras de Agent Smith, del guionista de Matrix, "más que mamíferos, los humanos somos más similares a un virus." Explotamos a toda especie que se deje, explotamos nuestro entorno, es más nos explotamos a nosotros mismos. Arrasamos todo lo vivo que encontremos a nuestro paso, y cuando se acaba, vamos a buscar otra cosa que devorar. ¿De qué nos sirve tanta inteligencia, si no podemos amarnos y ser felices? ¿Es acaso el virus el último eslabón de la cadena evolutiva?   o    ¿son acaso las aves?

¿qué tal que pueden volar?









jueves, 12 de julio de 2012

Comentario a un amigo sobre la tesis que para obtener el título de licenciado en economía presentó la señora Pina Vasquez Mota



Rodrigo, desde mi humilde punto de vista, lo que realizó la señora Pina, en sus años mozos de juventud idealista y con muy poco tacto para la expresión de sus ideas, fue un intento de análisis para explicar las causas que dan origen al comercio informal, desde la perspectiva de lo que hoy la corriente americana de ciencia política comparada llama "rational choice", que en palabras más, palabras menos, es un estudio de costos y beneficios que orillan al individuo a actuar de una u otra manera. También entran al juego las fallas de nuestras instituciones y la cultura de supervivencia “mexa”, que en conjunto orillan a muchos de nuestros mexicanos a optar por el comercio informal como su fuente de alimento. Es claro que llamar delincuentes a los tiangueros es una osadía de parte de la señora provocada por ciertos estigmas sociales que afectan a muchas personas de su posición y demuestran su falta de empatía con el pueblo. 
Nada más pregúntale cuanto vale el kilo de tortillas. Un abrazo.

viernes, 6 de julio de 2012

El perdedor

Me levante a las seis con cinco minutos de la mañana con la poca emoción de vivir una experiencia. Llegué al lugar a las seis y treinta y cinco. Diez minutos después nos dieron la charla explicativa, pasados cinco minutos firmé la carta de liberación de responsabilidades. El avión despegó siete en punto.

Son las siete con veintitrés minutos de la mañana, hace tres mil doscientas cincuenta y dos milésimas de segundo di el paso. Ahora estoy como en un vacío, no puedo escuchar más que el silencio, solo pienso y siento.

Me siento enfermo del corazón, a pesar de que no tengo ningún malestar físico.
Parece que un virus está reteniendo mis buenos sentimientos, incluso mi sentido del humor.
En este momento, no encuentro nada gracioso en la vida. Dudo que lo pueda encontrar en la muerte.
No hay remedio para esta enfermedad. Ni la luz ni la oscuridad me pueden ayudar.
Bien dijo Nietzche un día, que en este mundo de sufrimiento la risa fue inventada como el último remedio que el hombre tenía.
¿que pasa cuando te roban tu sonrisa? ¿a donde se la llevan?
Necesito encontrarla y creo que esto es obra del orgullo tortuga.
No quiero ser así, pero lo que importa no es lo que quieres, sino lo que eres, por eso debo empezar en ser lo que quiero.
A todo esto, me surge una buena pregunta, ¿qué quiero?
¿Acaso quiero ser como el javivi gaytan, que vive sin hacer nada, sin sentido, esperando a que "algo" pase para hacer algo?
Si hay alguien que me escuche, por favor ayudeme a librarme de esto.

Me he convertido en una maquina analítica de costos y beneficios que solo habla si es necesario, solo sonríe si es necesario pero nunca se ríe por que no es necesario.

Recuerdenme quien era,
recuerdenme que hacía.
Recuerdenme quienes erán mis amigos
He estado entregado a muchas cosas todo este tiempo que me he olvidado mucho de mi persona.

Siento una frustración desesperada de no poder gritar. Tanta velocidad no le permite a mis pulmones impulsar el aire hacia mis cuerdas bucales para pronunciar siquiera un: "ah".

Ahora regreso a pensar.

Parece que todo lo que hago hoy en día, me sale mal. parece que ya no vivo para mi, parece que todo el tiempo estoy satisfaciendo a los demás, parece que creo que eso es amar, parece que estoy confundido, parece que no lo he hecho bien.
Todo lo he hecho pensando que estoy haciendo lo correcto, que estoy amando y todo me ha salido mal.
La claridad ya no me responde tan bien, parece que le falta aceite.
Tengo que empezar a vivir por mi mismo y dejar de complacer a los demás, están acabando con mi sonrisa. No quiero ser la "víctima", por lo que me guardaré estos pensamientos para mi mismo y solucionaré mi problema yo solo.
Hoy voy a ir al zoologico. Diablos, está cerrado. Bueno voy a ir a...
no necesito ir a ningún lado, la respuesta no está afuera. Está dentro de mi, pero para eso necesito relajarme un poco, comiendo un pay tal vez, todo el día he estado muy presionado por un malestar indescriptible. parece un dolor abdominal que sube al pecho y no me permite respirar. También viene acompañado de estornudos, por lo que se que siento que no estoy en un mundo seguro y amigable en estos momentos.

Llegó el momento de tirar de la cuerda, como el instructor me lo dijo en la charla. Espera, ¿estaba del lado derecho o izquierdo? Ah, debe ser esta.
Diablos, está rota.

Ya llegó mi día, ahora sabré si del otro lado hay risa. Ahora sabré si Dios existe. Nunca me imaginé que así sucedería, yo creía que tenía más tiempo todavía.

Me quede con ganas de expresarle tantas cosas a tanta gente, pero no lo podré hacer. Por lo menos quiero expresar mis últimas palabras. Pero estoy solo, bueno, tengo un hombre a mis espaldas pero no lo conozco, además no me puede oír, prácticamente sigo estando solo. Esta situación hace que la soledad que experimento sea tres veces más terrible.


Por favor!!! lo suplico!!! aun no me quiero ir! aun me quedan muchas cosas por vivir!
Es horrible gritar en tu cerebro y no poderte escuchar. Casi casi te pone a dudar de la realidad.

Esto es real, de pronto siento mucho miedo, es tan real que siento el escurrir de mi orina calentando mis piernas en cuanto las toca y contamina. 

A estas alturas, pienso en mi máma, 

Después pienso en mi mujer.
Pienso en mi papá
pienso en mis hermanos
pienso en mi abuela
pienso en mi abuelo
dejo de pensar.

A estás alturas lo único que me queda es rezar.

Ohhh Dios mío, acabo de sentir que el hombre de atrás también ya dejó escapar su orina.

Me digo a mi mismo: guarda la calma, en la charla dijeron que si esto sucedía jalara con fuerza la pequeña cuerda de color rojo sobre mi pecho.

Que es lo que quiero chingada madre!?

Que pasaría si muriera hoy?
que habría desayunado?
Le habría dicho a mis hermanos que los amo?

He llegado al punto en que la orina del hombre se a mezclado con la mía. La humedad nos ha hecho saber que los dos nos morimos de miedo. Un puente de humedad nos une, por fin algo en común. Me siento menos solo.

Me pongo a pensar en la vida del hombre de atrás. Siento compasión por él. Pienso en sus hijos que se cansarán de esperarlo para jugar. Su esposa estará muy preocupada. No se sabrá nada de él, hasta el noticiero de las ocho pm, donde anunciarán la tragedia: Guillermo se llamaba, ese era el nombre que su gafete señalaba.

Me gustaría poder decirle a Guillermo que no sienta miedo, que todo va a salir bien. La impotencia es desgarradora y cada vez me encuentro más cerca del piso.

Me persigno con la mente, tomo un respiro y tiro con mucha fuerza del cordón rojo.

Algo se accionó. No alcanzo a comprender que es, pero lo percibo de manera muy sutil.

El sonido de unas cuerdas se percibe, parecen que comienzan a salir, raspan con el nailon. Me doy cuenta que está empezando a abrir. No todo esta perdido, el paracaídas por fin va a salir. Gracias a la vida!!!
Quiero disfrutar mi vida, quiero esparcir mi amor. Quiero ser ecuánime y vencer mi alta estimación.

La caída será aparatosa, puesto que la bolsa de emergencia abrió a última hora. Seguimos cayendo a toda prisa, la bolsa a logrado disminuir tan solo un poco nuestra velocidad. Vamos directo hacia los arboles. "El aterrizaje va a estar cabrón, agárrate bien y prepara tus piernas como te dije!" Grita Guillermo. Lo logró escuchar, mezclado junto con el sonido que causa la fuerza del viento pegando con la revoltosa bolsa de nailon de emergencia.

Los arboles se ven cada vez más cerca, de pronto me concentró en ellos. Un silencio absoluto reina mi mente por unos segundos. Con mucho miedo, conservo mis ojos bien abiertos, enfocado en los arboles.

El silencio es interrumpido por el primer impactó en mi cráneo. Le sigue el ruido de las hojas agitándose y ramas rompiéndose y un gemido de Guillermo corto. Nuestros cuerpos unidos por el arnés y la orina de desplomaron como un meteorito sobre aquél árbol. Mi mente se tornó blanca y un profundo silencio volvió a reinar.

No sé cuanto tiempo transcurrió desde el impacto hasta que desperté.
Lo primero que sentí, fueron mis ojos. Estaba viendo mi realidad. podía parpadear. Sentí mis pulmones. los sentí expandirse al inhalar. Sentí mis manos y mis brazos. No lograba sentir mis pies.

Logre girar mi cuello levemente a la izquierda hacía atrás  y grite "¡Guillermo! ¿Estás Bien?"

Guillermo no contestó. Volví a sentir que mi cuerpo se mojaba, está vez el liquido era más denso, de un color rojo tan sombrío e intenso que jamás olvidaré. Provenía de Guillermo.

Su primer contactó con la tierra fue un estacazo con una rama firme y puntiaguda se le encajo en el costado, tras la primer herida, aun con mucha fuerza de caída, un tronco lo golpeó en la cabeza y terminó con su sufrimiento.

Percibí mi rostro, gracias a que una lagrima se deslizó por mi mejilla.

Me quedé absorto, callado y reflexivo. Sin ganas de moverme, sin intentar desatorarme del ramaje, sin ni siquiera tratar de quitarme el traje, con el cuerpo de Guillermo inerte, lleno de orina y sangre sobre mi espalda.


viernes, 16 de marzo de 2012

Bienvenido a la Tierra del Hombre Tortuga: correspondencias privadas entre el Lic. Benito Juárez y el Dr. Gyatso

Nueva Orleans, Luisiana a 23 de octubre de 1855.

Ministro de Justicia e Instrucción Pública
Lic. Benito Pablo Juárez García
P R E S E N T E

Apreciable amigo:

Te escribo bajo nivel de mar, desde el Cafe du Monde, de la bella Nouvelle-Orléans. Ayer fui al puerto con Melchor para tomar ideas de la operación portuaria que planeamos implementar en Huatulco. Después de revisar el marco técnico y las cuestiones de infraestructura, conversamos sobre muchas cosas, entre ellas, le compartí mi preocupación acerca del mal que ha contaminado a nuestra sociedad.

En los últimos días me he podido dar cuenta que la naturaleza del hombre tiende a ser deleznable[1].

Hay personas de esta condición a las que puedes pasar una mano a través de ellas y traspasarlas. Con una consistencia tan endeble que un brazo firme se logra filtrar por su cuerpo con la facilidad de movimiento que solo el aire permite. Tienen un espíritu tan laxo que parecen fantasmas. ¡Están vacíos por dentro!

Así mi querido Benito; vacíos, los blandengues viven en todos lados. Nuestra Sociedad está infestada de ellos. ¡Abundan! Entes errantes que vienen al mundo sin propósito y la palman del mismo modo.

Sin principios, sin valores transitan por el mundo despersonalizados por las exigencias de encajar en una sociedad llena de estigmas a  la que poco le importan.

Seres que a mi parecer no merecen ser llamados humanos. Lo digo sin desprecio. ¡Lo digo por que desaprovechan la oportunidad única que ofrece la vida! ¡Con todas sus posibilidades! La dejan pasar como tortugas de chocolate que toman el sol y esperan que la vida se derrita, y no le exprimen ni una gota a esta preciosa existencia humana.

Este mundo está hecho para los firmes, los temples de espíritu. Los hombres resolutos, que saben lo que quieren y van y lo consiguen. Los Hombres Robles con raíces fuertes que ninguna tormenta les desprende de su suelo. Siempre firmes, siempre rectos. Íntegros. Eso aspiro ser, un Hombre Roble quiero ser.

A propósito, ¿Cómo está Margarita? Dale recuerdos de mi parte.

Sinceramente,
Gyatso.



[1] deleznable. (De deleznarse).
1. adj. Despreciable, de poco valor.
2. adj. Poco durable, inconsistente, de poca resistencia.
3. adj. Que se rompe, disgrega o deshace fácilmente.
4. adj. Que se desliza y resbala con mucha facilidad.

viernes, 24 de febrero de 2012

la mala excusa

No me siento cómodo para maniobrar en este momento. - le dijo el coronel Saundai a Molliere.- Pero ¿Porqué? ¿si es lo que mas te gusta hacer no? o por lo menos eso dices. - reaccionó Molliere.
- Si, es cierto. Pero no me ha llegado la inspiración.
- Ah bueno, eso es otra cosa. Lo que me lleva a pensar que no siempre puedes hacer lo que te gusta. Primero necesitas conseguir inspiración.
-Si tan solo pudiera vivir inspirado.
-Tal vez es cuestión de práctica, ya sabes que la práctica hace al maestro.
- No creo que sea el caso.
-Inténtalo, nada tienes que perder.
- De acuerdo... espera unos momentos... ¡Hey!  No funcionó.

Me sigo encontrando con la misma pose, mi puño izquierdo soportando el peso de mi cara, expandiendo mi cachete y creando arrugas por mi cara.  Siempre quieto, siempre inmóvil, a la espera de que algo suceda. Como si en verdad creyera que algo novedoso fuera a suceder por el simple hecho de poner mi cara de tortuga. Conozco perfecto que así no funcionan las cosas, pero es la apatía, la que me tiene inmovilizado.

Necesito pasión en el corazón para que mi cerebro haga combustión.

Eso, mi querido yo mismo, es una verdad absoluta. Y está cabrón.

lunes, 20 de febrero de 2012

Apodaca

Amo a México.

Aunque sea vergonzoso vivir en un país en donde seres vivos de la misma especie: humanos; de la misma nación: mexicanos; se matan entre si. Como cuando un chamaco endiablado le arranca las antenas a las hormigas solo por sentir el morboso placer de verlas pelear. 

Esos chamacos ya crecieron y ahora nos gobiernan.

 


No puedo concebir la idea de vivir en un país en donde la corrupción nos corroa a todos los niveles. El de hoy, no es el México en donde quiero vivir.

Se que no todos los mexicanos son así. Es más, se que la mayoría de los mexicanos no somos así. Somos un pueblo trabajador y alegre, pero pecamos de conformismo y nos hemos dejado gobernar por niños que nosotros mismos hemos malcriado. 

Eduquemos a los que vienen y enseñémosles a barrer a la basura que encontrarán allá arriba. 

viernes, 10 de febrero de 2012

En un momento de ocio

Tecleé en el buscador de imágenes las siguientes palabras: "pollo volador magnético", me apareció una vaca con capa y escoba de la escuela Howard's, incluso tenía lentes puestos. Por supuesto, esta imagen era real, era una escultura. Ingresé al vínculo de dicha imagen, lo que me llevó a otra página bastante peculiar llamada "La tostaduría de algo... desde 1792 o 1793" (no recuerdo el nombre bien). Resulta que uno de los colaboradores de dicha página es un científico chileno bastante inteligente, que hace unos cuatro o cinco años emigró a Holanda y desde ahí escribe aportando sentido a la vida. Se hace llamar Tsuresuregusa y tiene otros blogs de escaso contenido pero de gran calidad. Es así como descubrí el de "el policía de las ratas", que me despertó un gran interés por leer a Roberto Bolaño. Incluso imprimí su cuento que planeo leer en la hora del almuerzo.

Debería regresar a trabajar y dejar todo esto, pero esto es lo que me gusta - Pero no te dará de comer - dice alargando las últimas letras una voz grave que a veces cohabita en mi cabeza, aludiendo a la de mi padre, que aunque nunca me lo ha dicho tal cual, muchas veces me lo ha dado a entender. El reto entonces, está en lograr que hacer lo que más me gusta me dé de comer.

Continuando con mi historia, este señor Tsuresuregusa tiene un Manifiesto admirable. Al leerlo logró despertar en mi de nuevo al ser que es idealista, que es creador, que es ingenioso, que disfruta la vida, que quiere aprender más acerca de la entropía, que quiere re enamorar a su novia todos los días, que ya no quiere esperar, quiere salir y encontrarse con la vida y vivir haciendo lo que le gusta.

Gracias Tsuresuregusa, en cualquier rincón de Enschede que estés.

Aquí la ruta que seguiría cualquier  novillo mágico con ganas de volar:

---> http://www.google.com/imghp?hl=es
---> http://www.google.com.mx/imgres?q=pollo+volador+magnético+tostaduria&um=1&hl=es&client=safari&rls=en&biw=1197&bih=632&tbm=isch&tbnid=gf9w2H4AuYQ3oM:&imgrefurl=http://latostaduria.blogspot.com/2008_08_01_archive.html&docid=khUZcGUgiKFn5M&imgurl=http://www.harrymedia.com/img/data/media/39/HarryPotterCow.jpg&w=800&h=600&ei=14U1T5yfLPOCsAKTosD_AQ&zoom=1&iact=rc&dur=530&sig=109306064349103377218&page=1&tbnh=135&tbnw=180&start=0&ndsp=3&ved=1t:429,r:2,s:0&tx=100&ty=65
---> http://latostaduria.blogspot.com/2008_08_01_archive.html
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---> http://www.lamaquinadeltiempo.com/prosas/bolano01.htm    (Recomendadísimo)

jueves, 2 de febrero de 2012

...

"El hombre se pierde la belleza de la vida por quererla captar tanto con la vista."

martes, 20 de diciembre de 2011

Ser no humano

En los últimos días se me impregnó en la mente una frase que me dejó anonadado y ahora me impide gozar.
Después de escucharla y repetirla en mi mente por varias ocasiones, ya es parte de mi subconsciente, con esto me refiero a que cada que experimento una situación asimilable, la maquinaria de mi pensamiento la empuja hasta salir a flote y ¡crash!, es cuando sucede: rompe la barrera de lo sublime y emerge en la realidad instantánea de mi ser.

Antes de mi tatuaje mental, cuando la vieja me señalaba a familias sentadas en la banqueta compartiendo los alimentos, mi mente implementaba un mecanismo de defensa para disfrazar la realidad y me terminaba diciendo a mi mismo "que bonito picnic". Ahora ya no puedo seguir intentando ocultar lo inocultable, como ya se ha dicho antes, no puedo tapar el sol con un dedo. Cuando uno es humano y mexicano, es inevitable sentir compasión ante tanta desigualdad en nuestros habitantes.

La frase que se me impregnó es de Alejandro Jodorowsky y dice así:




"Viendo tanta miseria, lucho contra la vergüenza de estar alegre." 



Ya reflexionando, la verdad es muy egoísta el querer estar feliz viendo todo lo que sucede a nuestro alrededor. Me parece que he identificado el problema de Jodorowsky, conflicto que ahora, se ha encarnado en mi propio ser.
En un examen de consciencia y con plena sinceridad hablaré por mi:
El problema es que tengo fatiga de luchar. Ya no me mueve cambiar las cosas como antes. Ya no quiero esforzarme más que por mi propio bien. Creo que aquella chispita ya se apagó (espero que se pueda volver a prender). A quien quiero engañar, tirar unas monedas no resuelve el problema.
Acabo de darme cuenta de lo que me pasa, de como me siento: me da mucha impotencia ver a mi país como está y saber que no puedo hacer nada para cambiarlo, pero también me da mucha hueva y miedo intentarlo. ¿Qué buena excusa no? "para que lo haces si sabes que no vas a lograr nada".

Quiero agregar que con respecto a lo que siento, siento autodecepción y repugnancia.

Al parecer mi compasión no es tan grande y humana como pensaba, si lo fuera ya estaría haciendo algo por ayudar, en cambio solo lo pienso, solo me quejo, solo señalo. Que asco me doy.

¿Seré solo yo? o ¿Acaso es la naturaleza evolutiva del hombre que solo ve por la supervivencia de su propia raza, o la de su manada, o aun más triste, la de su propio pellejo?
No pretendo culpar a Darwin, pero me cuesta trabajo aceptar que el hombre es un jodido egoista, así de simple.

El que esté libre de pecado que aviente la primera piedra.

"Somos tortugas de chocolate tomando el sol y esperando que la vida se derrita."

lunes, 14 de noviembre de 2011

Algo murió, con esperanza de resurrección.

¡payback time baby!

¿cómo que no? Aquí estoy de nuevo, viendo como diablos joder, pero ¿a quién pretendo joder? ¿porqué me asaltó de pronto este ánimo destructivo?

Quiero gritar, mi mente se encuentra trastornada. Los constantes ataques psicológicos me han cortado las cuerdas vocales. Ahora ya no hay un canal abierto. Todo esta derrumbado. Quiero correr, quiero volar muy rápido y estrellarme contra un muro y que me duela mucho pero no me mate. Quiero renacer, quiero renacer en mi mismo y volverlo a vivir todo de nuevo, pero esta vez siendo yo el que marque la pauta.

¿Qué he dejado crecer? Es un fruto de mi ser... ¿Es qué acaso soy débil? Me enseñaron a ser bueno e integro, a ser caballero, a escuchar a las personas, a ponerme en el lugar del otro. ¡Basura! ¿De qué me ha servido todo eso? En esta realidad salvaje nada de eso sirve.
Gracias a mis padres de todas formas, se que lo hicieron pensando en que me tocaría vivir en un mundo ideal, o peor aun, que yo lo forjaría.

Perdón seres queridos, ustedes no tienen la culpa del sufrimiento que hoy me aqueja, ustedes no han sido más que buenos conmigo. Talvez no he sido tan inteligente como me creia, más bien dicho, tal vez no he sido tan hijoputa como debería. No podrán desmentir que este mundo está hecho para los hijos de puta. Ellos son nuestros reyes. ¡Qué pena! ¡Qué mierda! ¡Qué tristeza! Saber la verdad y no poder hacer nada, mejor dicho, no querer hacer nada. Es el peor mal que me ha incinerado desde adentro... que haya un sentimiento muerto en tu corazón, que sepas que puedes resucitarlo, pero no saber como y de tan muerto que está, ni siquiera quererlo saber.

Creo que hay algo bueno en toda esta nube de caos. Creo que si hay esperanza, esa no ha muerto. Que sabios aquellos que dicen que la esperanza muere al último. Yo si la tengo, espero que algún día me nazca querer renacer ese sentimiento. Estoy seguro que lo haré. Al fin de cuentas todo es pasajero... nada es para siempre... la impermanencia en su máxima expresión. ¡Quiero que el amor vuelva a vivir en mi! ¡Lo suplico a Dios y al Universo! ¡Lo suplico al sabio que vive en mi! ¡Lo suplico a toda costa! ¡Lo suplico por favor!

Y me perdono, y te perdono, y los perdono a todos, y pido perdón por ser tan insolente y arrogante, por ser tan egoista.
Pido perdón de nuevo y esta vez si me perdono de corazón, y también te perdono a ti. Tu no tienes la culpa, tu solo eres auténtica y me amas. Perdón vida mía. Te amo.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

el viejo rincón

¡Cuán disfrutado por nosotros era aquel lugarcito en la casa contigua del atardecer!
Era un lugar al que acudíamos con frecuencia a reflexionar sobre la vida o incluso a desahogar nuestras absurdas penas.

¿Porqué ya no nos nace visitarlo tan a menudo?

¿Acaso ya estamos ancianos, o es que la vida tan acelerada que llevamos ya no nos lo permite?

Yo creo que la esencia de ese umbral habitaba en todos nosotros pero que hoy está muerta, la dejamos morir, muerte natural dirían los peritos. No le dimos la atención suficiente.

Un ejemplo perfecto para describir esta situación viene a colación en este momento, así es, en este preciso instante, justo cuando me había decidido a volver al rinconcito para lo cual ya tenía planeado tiempos, me ha surgido una vicisitud de salud que debo atender con prontitud si es que quiero prolongar mi preciosa existencia humana. Por lo tanto debo volver a abandonarme a mi mismo y a mi tan preciado lugar. Lo dejo, no sin ánimos de un estruendoso regreso laureado.

¡Nos veremos pronto rinconcito!

jueves, 31 de marzo de 2011

humilde bosquejo de una triste canción

Si hoy pudiera ir al bosque de las ilusiones y tan solo perderme por un rato entre sus árboles que no permiten entrar ni a un rayo de luz, movería mi mente hasta su jardín central y reposaría mi cabeza cerca de su fuente para escuchar el calmante sonido del agua, solo así le permititía a mi espíritu abatido resanar. Me quedaría ahí por unas horas, simplemente descansando, dejaría a mis pensamientos serenarse y creo que después de un rato, tranquilamente me soltaría a llorar. La respiración del bosque me cantaría susurrándome al oído aquella triste canción de la que alguna vez escuche a mi viejo hablar.

De pronto, volví en mi mismo, desperté de mis pensamientos y de nuevo me encontré en el infierno de realidad del que me había enajenado. El reloj de la gran central ya marcaba las dos.

-¿Cómo le explicamos a Julián lo que pasó?

-Eso es lo que menos importa, ya todo se derrumbó.

-¿Estabas clavado en el filo de la nada de nuevo, verdad?

-Déjame en paz, por el momento no quiero hablar.

Dentro de mi mente, la mítica cancioncita volvió a sonar, durante casi un mes, todos los días sonaba y sonaba. Esto sucedió hace ya algunos años y en mi memoria ya poco queda almacenado. Esto es lo poco que he logrado recordar y que intento tararear:

…Hombre…

Cuando la tristeza invada al corazón… hombre

No se ha inventado remedio que la colme

¡Pobre! ¡Pobre!

¡Es bueno llorar!

¡Es bueno llorar!

Lala la laaa

Lala la laaa…

Cuando no hay razón para las lágrimas

O simplemente no la puedes descifrar

Cuando simplemente tienes ganas

Por tanto tiempo aguantar…

Déjate ir

Libérate

Es el momento de soltar…


¡lala la laaa, lala la laaa!...


jueves, 27 de enero de 2011

No Dr.Ep - a mi madre


La mente de Gyatso no estaba clara. Varias cosas lo tenían intranquilo. La noche mantenía su temple, no había luna, el frío era soportable, algunos podrían decir que tan solo se trataba de un clima fresco. Las riñas con las damas nunca dejaban a Gyatso con su conciencia pura. Él quería comenzar con la labor que tanto disfrutaba, pero el cielo de su pensar se encontraba nublado y ni hablar del panorama de su actuar ya que este se encontraba parcialmente limitado. Su máximo desplazamiento consistía en rondar por una habitación día tras día. Aunque agradecía haber logrado ir al baño sin ayuda, sentía una gran ansiedad por experimentar nuevamente al exterior. Añoraba que llegara el día en que pudiera salir y apreciar el firmamento.

Que poco valor le da uno a las cosas cuando se cree que estarán ahí por siempre. Por siempre para nosotros. ¡Cuán cargada de sabiduría estaba esa frase tan trillada que siempre repetía el señor de las cejas marrones!

Es esta naturaleza humana de primates la que nos ciega por completo, nos acostumbra a una realidad y cuando esta cambia, sufrimos por nuestro aferramiento a la misma. ¡Qué mala eres naturaleza que no le permites al hombre conocer la verdad!

Dichosos aquellos que padecen del síndrome de apreciación impermanente. A los ojos de muchos, son los elegidos para ser los nuevos maestros. El hombre que vuela ya lo venía anunciando en sus profecías, parece que el grupo divino ha llegado. Sí lo anterior es cierto, pronto le quitarán la cortina de los ojos a la humanidad entera.

¡Qué falso! ¡Qué hipocresía la de Gyatso! como se atreve a hablar así, cuando sus acciones son tan distintas. En ese momento se dio asco a sí mismo. Sintió que se merecía que un camello le vomitara encima. ¿Cómo podía enmendar su error? ¿Cómo poder obtener de nuevo la paz?

Deseaba viajar en el tiempo para evitar que todo aquello hubiera sucedido.

¿Cómo pedir perdón cuando uno no lo siente? A Gyatso le resultaba muy difícil ir en contra de sus sentimientos, a parte no era uno contraponiéndose a otro, era toda una oleada de emociones que explotaban en todas las direcciones, sin que ninguna se dejara controlar. La ira fue la primera en tomar posición y se apropio de su lengua, la cual escupió inmesurablemente veneno del que basta tener oídos para que lastime. De pronto brotó un flechazo de arrepentimiento pero una bomba de orgullo no le permitió lanzarse, un costal de coraje cayo desde arriba y opacó a las semillas de amor que comenzaban a germinar, una épica batalla estaba tomando lugar. Al parecer los sentimientos que reinaban eran los más allegados a la estimación propia del doctor. Si tan solo pudiera girar de ángulo su mente y darse cuenta de que él no es más importante que los demás, todo cambiaría, para bien.

Una vez que el doctor despejó su mente un poco, volvió a sentir una gran impotencia y desesperación por no poder volver el tiempo atrás y evitar el nefasto altercado, sin embargo, en un arranque de sensatez, se dijo a sí mismo, ya no puedes voltear atrás, los errores cometidos son la senda que nunca se ha de volver a pisar.

Para salir del agujero del orgullo, se debe dejar de pensar en uno mismo y comenzar a pensar en el amor que se tiene por los demás. Gyatso vio una luz al final del túnel y se decidió a arreglar la situación. Sólo un obstáculo más se interponía. Ya era demasiado tarde.

No era tarde en el sentido de que el tren lo había dejado, era tarde porque ya todos dormían.

Por último dijo:

"Mañana será un nuevo día, ojala le pudiese pedir perdón dormida"

viernes, 14 de enero de 2011

fuera de la bacinica



Lo que el Dr. Gyatso acababa de observar lo dejó sorprendido, la verdad es que jamás espero una reacción tan baja por parte de X, todo lo contrario, la tenía en un pedestal, y aunque fueran enemigos, Gyatso admiraba el arte y la genialidad con la que X siempre contra-atacaba. Que lamentable fue para él darse cuenta que había ganado la batalla. El triunfo no sabe a victoria cuando no hay un gran desafío de por medio. Esta guerra, que se le antojaba intensa, sucumbió con gran facilidad gracias a la peor de las artimañas. Propiamente, ganó por default, su oponente, decepcionantemente, utilizó una vía alterna para agredirlo, que lejos de causarle dolor o molestia, simplemente le causó una ligera tristeza y una gran desilusión. Es irrefutable que a pesar de ser enemigos, Gyatso admiraba a su antagonista. Siempre lo tuvo a la expectativa, siempre lo sorprendía con una ofensiva ilustre y digna de su ser. Esta guerra le apasiona al doctor por ser un reto al intelecto y a su capacidad como creador ya que permite una infinidad de posibilidades para interponer tácticas defensivas y ofensivas inimaginables que encienden la máquina creativa de sus contendientes para componer, manipular y alterar el universo de acuerdo a su conveniencia. Este hecho, siempre despertó en Gyatso una ávida curiosidad por saber la siguiente maniobra de su contrincante. Sin embargo, Gyatso nunca vio venir la infamia de su ruin adversario.

Si bien es cierto que en la clase de batallas que entablaron la regla de oro es la inexistencia de reglas y las únicas limitaciones que presenta son las del universo mismo, también es una realidad que existe un código de honor “no escrito”, que consta de ciertos principios rectores que todo adversario que se considere digno debe de conocer. Este acuerdo tácito por el cual los combatientes pactan conducirse con honor, rectitud y decoro también es conocido como lex belli y fue violado por X.

¡Cuan amarga victoria! La artimaña que utilizó tiene un nombre que, en el mundo fétido de donde proviene X, es llamada orinarse afuera de la bacinica.